Poco conocida pero con grandes posibilidades, la aerotermia es reconocida como fuente de energía renovables por la Unión Europea desde 2009.

A raíz de la Directiva 2009/28/CE se identifica la energía aerotérmica como una fuente renovable que aprovecha la energía contenida en el aire que nos rodea para utilizarla para diferentes finalidades energéticas.

Uso principal de la aerotermia

Entre sus usos principales destacan la producción de agua caliente sanitaria (ACS) y la climatización de habitáculos cerrados.

La energía contenida en el aire de manera natural se puede considerar una fuente renovable inagotable, ya que tiene la capacidad de regenerarse por medios naturales debido por el calentamiento debido a la energía del Sol, principalmente.

La aerotermia aprovecha hasta un 75% de la energía del aire. Utilizando esta energía se consigue producir calor y agua caliente de manera menos contaminante, consiguiéndose un ahorro energético significativo.

La tecnología en la que se basa puede extraer energía de la temperatura del aire, incluso cuando ésta es inferior a 0ºC. Hasta un 75% y el 25% restante de energía que consume, lo hace de la red eléctrica.

El sistema más popular es la bomba aerotérmica que, en esencia, calienta el agua del acumulador a través de un ciclo termodinámico, aprovechando el calor del aire aspirado por el grupo térmico.

Este proceso se consigue por medio de cambios de estado y ciclos de compresión y expansión, a los que es sometido el gas refrigerante. El calor contenido en el aire a una temperatura inferior es cedido al agua acumulada, a una temperatura superior, invirtiendo así el flujo natural del calor.

El sistema solo consume la energía necesaria para hacer funcionar el ventilador que aspira el aire y el compresor que hace circular el fluido por el circuito.

 

¿Cómo funciona un sistema aerotérmico?

Lo vemos con más detalle:

  1. El fluido refrigerante atraviesa el evaporador y absorbe el calor procedente del aire aspirado. Este proceso hace que el refrigerante cambie de estado pasando a gas.
  2. El gas refrigerante sufre, en el interior del compresor, un aumento de presión que conlleva un aumento de la temperatura.
  3. En el condensador el gas refrigerante cede su calor al agua contenida en el tanque. Este proceso de intercambio de calor hace que el refrigerante pase al estado líquido condensando.
  4. El fluido refrigerante pierde presión y temperatura atravesando la válvula de expansión, retornado nuevamente a las condiciones iniciales.

Podréis observar que en las especificaciones técnicas de estos equipos se alude al COP (Coefficient Of Performance) ó coeficiente de operatividad, que es el porcentaje (ratio) entre el calentamiento o enfriamiento proporcionado y la electricidad consumida.

Un COP 4 implica que con 1 kW de energía eléctrica gastado, el sistema produce 4 kW de energía térmica.

Muchas veces olvidamos que la solución más económica puede ser la que requiere un mayor desembolso inicial. Por eso es fundamental tener presente que el coste real del sistema dependerá mucho más del coste del uso que del coste inicial de la compra.

Por lo tanto, la clave del ahorro de la energía aerotérmica está en el uso a lo largo de la vida del equipo, que se suele estimar en unos 20 años como mínimo.

Como conclusiones a lo expuesto, con este tipo de tecnologías renovables podemos reducir nuestras emisiones de CO2 y ayudar en el cumplimento de los, cada vez más cercanos, Objetivos 20/20/20 de 2020 de la UE.

¿Te animas a incorporar la aerotermia en tu vivienda horizontal o vertical y/o negocio?

Consúltanos y estaremos encantados de atenderte.

 

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